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Catalá autoriza un concierto religioso en una espacio protegido tras vetar la Plaça del Llibre y el festival VIHsibles

(València, 24/10/2026) La concejala socialista en el Ayuntamiento de València, Maite Ibáñez, ha denunciado el sectarismo del gobierno de María José Catalá en la gestión de los espacios públicos para actividades culturales después de autorizar, con apenas 48 horas de antelación, el concierto religioso de Hakuna en un entorno protegido como la plaza de la Reina, con un castillo de fuegos artificiales incluido, pese a que impidió la celebración de la Plaça del Llibre en la plaza del Patriarca precisamente por tratarse de un lugar protegido.

Ibáñez ha criticado el doble rasero de la alcaldesa, que utiliza la proximidad al patrimonio como argumento para denegar determinadas iniciativas culturales, pero permite otras en espacios protegidos cuando encajan con sus preferencias políticas.

“Queda claro el sectarismo de María José Catalá con los proyectos culturales de València, escudándose cuando le da la gana en su proximidad al patrimonio. Porque mientras el concierto de Hakuna se acaba de aprobar con 48 horas de antelación en la Plaza de la Reina y con un castillo de fuegos artificiales incluido, el Partido Popular ha impedido que la Plaça del Llibre se celebre en la plaza del Patriarca”, ha señalado.

La concejala socialista ha recordado que este no es un caso aislado. El gobierno municipal también denegó la autorización al Festival VIHsibles, previsto en la plaza del Carmen, y ha rechazado organizar el mercado impulsado por L’Horta en la explanada de las Torres Serranos. En todos estos casos, el argumento utilizado ha sido la ubicación de las actividades.

“Recordamos que denegó la autorización al Festival VIHsibles en la Plaza del Carmen y ha rechazado organizar el mercado impulsado por L’Horta en la explanada de las Torres Serrano. Todo esto argumentado conforme la ubicación y no será que la Feria del Libro en valenciano, el Festival sobre diversidad sexual y los colectivos que apoyan a la huerta le molestan a la señora Catalá”, ha manifestado.

Un espacio público con distinto rasero

Para Ibáñez, la diferencia de trato entre unas iniciativas y otras evidencia que el gobierno municipal no aplica los mismos criterios a todos los proyectos culturales. La concejala ha cuestionado que se impida celebrar actividades vinculadas a la lengua valenciana, la diversidad sexual o la defensa de la huerta mientras se autoriza con rapidez un concierto religioso en la plaza de la Reina.

“Porque estamos viendo un claro sectarismo donde solo se permite ocupar el espacio público a los proyectos que el Partido Popular quiere. Es vergonzoso, pero es la realidad cultural que estamos viviendo en València”, ha concluido.